

Este planeta es demasiado bello. En cada rincón podemos encontrar algo que extremezca nuestros ojos. Los colores son vivos, los aromas se entremezclan con las texturas... Y todo ello lo estamos echando a perder. Todos los humanos no, cierto, pero la gran mayoría sí. Porque el alma humana es destructora. Hay quien sabe controlarse, quien encuentra el equilibrio (o el amor) y aprende a cuidar su alrededor. Pero hay de otros que se dedican a herir sin parar. Y no me refiero sólo al medio físico, si no también psicológico. Porque a veces son tan extremadamente destructores, que hieren la mente de otras personas como ellos. No, mentira. Como ellos no. Ellos son peores.
Cuánta maldad... Cuánta codicia... Cuánta insensibilidad... Cuánta destrucción...
Lo que perdemos...
ya no lo podremos recuperar nunca más, ¿sabéis?
Ana.
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