
Pero claro, puede que haya momentos en que tú no te creas lo que está pasando. No piensas que sea verdad, y empiezas a creer que no es más que otra farsa presente en tu vida...
A veces es cierto... Otras no.
Descubres que esas personas son los pilares que sujetan el centro de tu vida. Y que además, no se quejan de soportar tu peso. Al contrario, sonríen, te ayudan y te apoyan en todo. Encuentras puntos positivos en ti que tú antes no te habías percatado de que existieran.
Y todos los días sonríes. Porque sabes que están ahí. Contigo.
Ana.
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